«¿Va a estar seguro?»
La seguridad es la primera preocupación. La buena noticia es que un curso escolar en el extranjero no significa que tu hijo esté solo: cuenta con una red de acompañamiento permanente durante toda la experiencia.
Desde el inicio del programa, el estudiante tiene asignada una consejera del área de acompañamiento en España, que está con la familia antes, durante y después del viaje. Ya en destino, dispone además de un coordinador local, una figura de referencia disponible para orientarle ante cualquier situación.
Como respaldo, todos los programas incluyen un seguro médico internacional obligatorio, vigente durante toda la estancia.
«¿Con qué familia va a vivir?»
Las familias anfitrionas son voluntarias: no reciben una remuneración por acoger a un estudiante. Participan porque quieren compartir su día a día con alguien de otro país, y antes de ser aceptadas pasan por un proceso de selección y verificación con entrevistas y comprobaciones del equipo en destino.
«¿No es muy pequeño para irse?»
Los programas están diseñados para adolescentes de entre 14 y 18 años cumplidos al iniciar el curso escolar, un rango pensado justamente para el nivel de madurez e independencia de cada etapa.
«¿Va a perder el curso?»
Aquí toca ser honestos: no se puede prometer una convalidación automática.
El reconocimiento de las asignaturas cursadas fuera depende de las políticas de cada centro educativo y de la administración: no se puede garantizar una convalidación automática. Por eso recomendamos hablarlo con el instituto antes de confirmar el viaje. Desde EduQuality acompañamos el trámite y facilitamos el certificado de asistencia y de asignaturas cursadas.
Por eso recomendamos hablarlo con el instituto antes de confirmar el viaje: así se sabe con claridad cómo encaja el curso en el extranjero con el itinerario académico en España.
«¿Vamos a poder hablar con él o con ella?»
Sí, la comunicación con la familia en España no se interrumpe. Lo que sí recomendamos es acordar una frecuencia razonable de contacto, para que el estudiante pueda centrarse en adaptarse a su nueva rutina sin sentir que está a medio camino entre dos países.
«¿Y si algo sale mal?»
Si en algún momento la convivencia con la familia anfitriona no funciona o surge una dificultad, el coordinador local interviene y busca una solución, que puede incluir un cambio de familia anfitriona en el mismo destino.
La tranquilidad no está en pensar que no pasará nada: está en saber que hay un plan si pasa.



