TESTIMONIO

Testimonio real: un trimestre escolar en Italia

7 min de lectura·Equipo EduQuality España

Estudiante de curso escolar en Italia paseando junto al lago de Como
Trimestre escolar en Italia — paseo por el lago de Como

EN RESUMEN

Un trimestre escolar en Italia permite estudiar en un instituto italiano y convivir con una familia anfitriona durante unos tres meses. Es la duración más elegida por quienes quieren vivir la experiencia sin interrumpir por completo el curso en España, y suele bastar para romper la barrera del idioma y ganar autonomía.

Por qué Italia

Hay decisiones que se toman casi sin pensarlas y que acaban marcando un antes y un después. Para esta estudiante, esa decisión fue irse a estudiar un curso escolar a Italia. Con la experiencia ya vivida, lo resume así: fue una de las mejores elecciones de su vida.

Siempre le habían gustado los idiomas. Había estudiado inglés toda la vida y, justo el año en que apareció la posibilidad de estudiar fuera, había empezado con el italiano. Cuando se presentó la oportunidad no lo dudó: Italia era la ocasión perfecta para seguir aprendiendo la lengua y, de paso, meterse de lleno en una cultura que siempre le había llamado la atención.

Por qué un trimestre y no un curso entero

Eligió la duración trimestral porque, en su caso, era la mejor forma de vivir la experiencia sin descolgarse de las asignaturas del instituto en España. Conviene aclararlo: esto depende mucho de cada centro educativo, así que si estás valorando lo mismo, es un punto que hay que consultar antes de decidir la duración.

El reconocimiento de las asignaturas cursadas fuera depende de las políticas de cada centro educativo y de la administración: no se puede garantizar una convalidación automática. Por eso recomendamos hablarlo con el instituto antes de confirmar el viaje. Desde EduQuality acompañamos el trámite y facilitamos el certificado de asistencia y de asignaturas cursadas.

Los nervios de antes de viajar

Antes de salir, las expectativas eran altas y los nervios, inevitables. Y está bien que sea así: forman parte del proceso. Sus mayores miedos giraban alrededor del aeropuerto; pensaba que se iba a perder o que no iba a entender adónde ir. La realidad es que todo está señalizado y resulta mucho más fácil de lo que parece.

El otro gran miedo era la familia anfitriona. Ese temor se le pasó nada más llegar: se encontró con una familia cariñosa que le abrió las puertas de su casa y que estaba tan ilusionada como ella.

La llegada: Milán y las primeras amistades

Sus primeros cinco días en Italia fueron una orientación en Milán, junto a chicos y chicas de todo el mundo que también empezaban su curso escolar. Fue uno de los momentos más bonitos de todo el proceso: hacer amigos de tantos sitios distintos, compartir conversaciones, risas y nervios. Allí conoció también a otras chicas que iban a vivir en su mismo pueblo o muy cerca.

La familia anfitriona y el nuevo hogar

Vivió con Carla e Ignazio, sus padres anfitriones. Sus hijos mayores, Nicola y Luca, ya no vivían en casa, pero ambos tienen mujeres mexicanas que fueron una ayuda enorme cada vez que algo en italiano se le atragantaba.

Su pueblo fue Terralba, en Cerdeña: pequeño, bonito y tranquilo, ideal para vivir esta experiencia. Estudió en un liceo científico, algo muy distinto a su itinerario en España (ciencias sociales), lo que sumó un aprendizaje extra.

Las familias anfitrionas son voluntarias: no reciben una remuneración por acoger a un estudiante. Participan porque quieren compartir su día a día con alguien de otro país, y antes de ser aceptadas pasan por un proceso de selección y verificación con entrevistas y comprobaciones del equipo en destino.

Lo académico: aprender más allá de las notas

Al ser una estancia corta, no la evaluaba el sistema italiano. Eso no le restó valor: ir cada día al instituto, escuchar las clases y participar le ayudó muchísimo a mejorar el italiano y a entender otra forma de enseñar y de aprender.

Su asignatura favorita fue inglés, porque era donde mejor se desenvolvía. Pero lo que más disfrutó fue el festival de ciencias y la feria de regiones, donde cada clase representaba una región de Italia y llevaba su comida típica.

Lo que aprendió de sí misma

Se echa de menos a la familia, eso es inevitable. Pero tuvo la suerte de vivir una experiencia tan bonita que esa nostalgia nunca llegó desde la tristeza, sino desde el crecimiento.

Aprendió a desenvolverse sola en muchísimas situaciones: resolver imprevistos en aeropuertos, comunicarse en otro idioma, pedir ayuda cuando la necesitaba. Sobre todo, aprendió a ser independiente y a perder la timidez, algo que hoy sigue siendo lo que más valora de todo el proceso.

Volví distinta: más madura y con una mirada más amplia sobre el mundo y sobre mí misma.

Amistades que se quedan

El curso le regaló amigas con las que sigue en contacto: una española y una canadiense, que incluso vino a visitarla. Ese reencuentro, ya de vuelta en casa, fue uno de los momentos más emocionantes de toda la experiencia.

La vuelta a casa

Cuando llegó el momento de volver sintió pena: no quería que terminara. Pero al reencontrarse con su familia y sus amigos, todo se transformó en alegría.

Si estás dudando, su consejo es directo: deja las dudas a un lado y atrévete. Es, sin exagerar, la experiencia más enriquecedora que puedes vivir en esta etapa.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura un trimestre escolar en Italia?

Alrededor de tres meses lectivos. Es la duración más corta que ofrecemos; también existen las modalidades semestral y anual.

¿Hace falta hablar italiano para estudiar un curso escolar en Italia?

No se exige examen de idioma, aunque se recomienda un nivel A2 para aprovechar mejor las clases desde el primer día. La inmersión hace el resto.

¿Necesito visado para estudiar en Italia?

Con pasaporte español no se necesita visado ni trámite de residencia para estancias dentro del Espacio Schengen.

¿Se convalidan las asignaturas al volver?

No se puede garantizar una convalidación automática: depende de las políticas de cada centro educativo. Recomendamos hablarlo con el instituto antes de viajar; nosotros acompañamos el trámite y entregamos los certificados del centro de destino.

La experiencia, en fotos reales

Imágenes de estudiantes y familias que ya han vivido un curso escolar con EduQuality.

Estudiantes de intercambio frente al Coliseo de Roma
Fin de semana en Roma durante el curso escolar en Italia
Costa de Cerdeña durante un curso escolar en Italia
Vivir en una isla: la costa de Cerdeña en el día a día
Grupo grande de estudiantes de curso escolar reunidos en una cena
Cena de grupo: la red que se forma durante el curso

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