«Hay que hablar el idioma perfecto antes de viajar»
Mito. No hace falta fluidez total. La mayoría viaja con un nivel intermedio y termina de afianzar el idioma con la inmersión diaria. Cada destino tiene su requisito: Estados Unidos pide un B2 acreditado con la prueba ELTiS, otros destinos anglófonos un B1, y Canadá (British Columbia) un A2 sólido.
«Las familias anfitrionas cobran por acoger estudiantes»
Las familias anfitrionas son voluntarias: no reciben una remuneración por acoger a un estudiante. Participan porque quieren compartir su día a día con alguien de otro país, y antes de ser aceptadas pasan por un proceso de selección y verificación con entrevistas y comprobaciones del equipo en destino.
«Si te vas fuera, pierdes el curso»
Depende. No existe una convalidación automática: el reconocimiento de las asignaturas depende de las políticas de cada centro. Por eso es clave hablarlo con el instituto antes de confirmar el viaje, en lugar de dar por hecho que se pierde o se gana el curso.
«El programa es gratuito o lo paga el instituto»
Mito. Los programas son de pago y existe la posibilidad de financiarlos en cuotas, con contrato firmado por escrito antes de avanzar. Es una decisión de la familia, no un beneficio que conceda el centro educativo de origen.
«Hay que ser el mejor alumno de la clase»
Mito. No hace falta tener la nota más alta. Sí se pide cumplir los requisitos académicos básicos del programa y estar al día en el instituto de origen.
«Puedes irte el tiempo que quieras»
Mito. La duración no es libre ni a medida: los programas se ofrecen en formato trimestral, semestral o anual, según el destino y la disponibilidad.
«Cualquier edad vale»
Mito. Los programas están diseñados para adolescentes de entre 14 y 18 años cumplidos al iniciar el curso escolar.
«Es solo para chicos extrovertidos»
Mito. El carácter no define quién puede vivir esta experiencia. Estudiantes más reservados también se adaptan y disfrutan: lo que ayuda es la actitud de apertura, no el nivel de extroversión.
«No vas a poder hablar con tu familia»
Mito. La comunicación con casa no se corta. Lo que sí se recomienda es acordar una frecuencia razonable para que el estudiante pueda centrarse en su nueva rutina.
«Todos los programas son iguales»
Mito. Cada destino tiene su sistema educativo, sus costumbres y su dinámica de convivencia. La experiencia cambia bastante según el país, el instituto y la familia anfitriona asignada. Puedes verlo en nuestra comparativa de destinos.



